"Queríamos algo innovador que nos hiciera diferentes".

Bea Peña — Administrativa, Funeraria Rivero

Tanatorio nuevo.

En Funermostra, la feria de Valencia, el podcast funerario de Vivo Recuerdo entrevista a Bea Peña, administrativa de Funeraria Rivero en Andújar. La empresa familiar opera en distintos puntos de la provincia de Jaén y acaba de inaugurar un tanatorio propio hace poco más de un año, además de sumar recientemente otras instalaciones en la zona. Su presencia en la feria, explica, tiene un objetivo práctico: conocer proveedores y detectar mejoras para seguir evolucionando.

Peña describe el cambio principal en el diseño de los espacios: la funcionalidad. Frente a modelos antiguos, donde la familia debía desplazarse, el nuevo tanatorio busca centralizarlo todo. «Entra desde el hospital», pasa por tanatorio, capilla y de ahí al cementerio o crematorio, evitando trayectos innecesarios, especialmente para personas mayores. Añaden comedor familiar y aseo privado, detalles pensados para acompañar mejor en un día difícil.

Trato y tacto.

Tras diez años en el sector, la entrevistada subraya una diferencia esencial frente a otros trabajos administrativos: «aquí trabajamos con personas». Cada familia llega distinta, muchas veces desorientada, y el valor del equipo está en saber guiar con tacto, sin imponer y sin añadir presión. Para ella, la satisfacción profesional aparece cuando una familia llega «perdida» y sale con la sensación de haber sido acompañada y orientada en lo que toca decidir.

Sobre tendencias, apunta una evolución clara: la incineración gana terreno año tras año frente a la inhumación. Y, en paralelo, el sector camina hacia servicios más integrados y ágiles, concentrados en un mismo lugar.

Homenaje en pantalla.

En ese afán por diferenciarse tras la apertura, Funeraria Rivero incorporó Vivo Recuerdo como elemento innovador. Peña reconoce que al principio cuesta explicar el QR a algunas personas mayores, pero el uso se activa rápido gracias a los nietos y sobrinos, que suben fotografías con facilidad.

El efecto, dice, se nota en el ambiente: «lo hace más ameno» y no elimina el llanto, pero lo transforma. La pantalla saca a la familia de la tristeza continua y abre conversación: «yo tengo esta foto», «¿te acuerdas de cuando…?». Su conclusión es sencilla y humana: el duelo se vive de otra manera cuando el recuerdo se comparte y se convierte en homenaje.