"Ya tengo preparadas las fotos para cuando falte mi madre".

Huberto Peris, Funeraria Olmos

Funeraria de autor.

En Funermostra, la feria de Valencia, el podcast funerario de Vivo Recuerdo entrevista a Huberto Peris, de Funeraria Olmos, tercera generación en un negocio local donde casi todo se resume en una idea: la confianza tiene nombre y apellidos. En su caso, explica, la familia no «contrata una funeraria», sino que llama a una persona concreta, la que entra en el domicilio y se convierte en referencia de todo el proceso.

Peris define ese modelo como «funeraria de autor»: cercanía real, trato directo y continuidad. El servicio no termina a los tres días, porque las consultas y necesidades llegan semanas después. Esa relación, dice, es también un reto: el trabajo entra en casa y exige pedagogía para que la urgencia se reserve a lo verdaderamente urgente. «Un sábado a las ocho de la noche… sea para notificar una defunción», resume.

Conciliación y oficio.

La tercera generación ha traído otra prioridad: ordenar turnos, homogeneizar procesos y racionalizar horarios para sostener un servicio 24/7 sin romper la vida personal. En empresas pequeñas, donde todos «son todo» —tramitadores, funerarios, comerciales y más—, el equilibrio es frágil. Por eso Peris duda de que haya cuarta generación por vocación: «nadie quiere esto para sus hijos» cuando ve las horas que exige.

Aun así, entiende por qué se sigue: hay un reconocimiento que no se compra. Cuando la familia se despide y agradece el acompañamiento, aparece el sentido profundo del oficio. Esa gratitud, aprendida de su tío y su padre, es parte de la identidad del servicio.

Pantalla que acompaña.

En esa búsqueda de calidez sin perder tradición, Funeraria Olmos apostó pronto por Vivo Recuerdo. Peris lo vio como un concepto novedoso que humaniza: «una funeraria no es una fábrica». Lo presentan como «esquela digital» y, desde ahí, llegan las fotos, la música y el homenaje compartido.

Con el tiempo, la tecnología deja de ser novedad y se vuelve ritual: familias que repiten experiencia ya llegan diciendo que lo tienen preparado. Incluso lo verbalizan así: «ya tengo preparadas las fotos». La reflexión final es clara: en un sector que tiende a concentrarse en grandes grupos, lo diferencial puede estar en lo pequeño, lo cercano y lo memorable.