"De coches de caballos a pantallas con fotos, en 125 años".

Javier Novella — Director, Funeraria Nereo Hermanos

125 años vivos.

En la feria de Valencia, el podcast funerario de Vivo Recuerdo entrevista a Javier Novella, director de Funeraria Nereo Hermanos, una empresa familiar que cumple 125 años de actividad. Su historia, explica, se entiende desde la adaptación constante: de varias funerarias iniciales a una sola marca consolidada, y de los servicios de otra época a un modelo más moderno centrado en mejorar la experiencia de las familias.

Novella resume la evolución con hitos muy reconocibles: la llegada de los tanatorios —cuando antes el tránsito pasaba por hospitales— y el salto de los coches de caballos a los coches fúnebres. Para él, si la compañía ha llegado hasta aquí es por «adoptar un poco los tiempos» y hacer «el cambio que había que hacer en cada momento».

Lo que viene.

Al mirar al futuro, Novella detecta dos grandes vectores: la concentración del sector —con funerarias pequeñas integrándose en grupos mayores— y una aceleración tecnológica que hace difícil anticipar cómo se venderán y gestionarán los servicios dentro de 10 o 20 años. En la feria, lo que más le llama la atención es la presencia de soluciones digitales: inteligencia artificial, entornos 3D y sistemas de reproducción de imágenes y sonido.

Desde esa lógica de evolución, recuerda una apuesta temprana por la digitalización: hace 15 años impulsaron en Cantabria la esquela online como complemento al periódico, y hoy ese canal tiene un uso masivo. Esa experiencia es la que le hace ver las nuevas herramientas como inversión de futuro, aunque admite que «cuesta bastante introducirlas».

Pantallas que atraen.

En sus tanatorios, la incorporación de Vivo Recuerdo responde a la misma idea: estar al día y ofrecer algo que las familias, especialmente las más jóvenes, adoptan con naturalidad. Novella describe una escena que se repite: «tienes a 10 personas viendo cómo se van pasando las fotos», un efecto visible incluso desde fuera de la sala, que despierta curiosidad en otras familias y les impulsa a preguntar «cómo funciona».

Más allá del impacto, también observa necesidades prácticas: familiares que quieren quedarse con imágenes y agradecen recibir el contenido en el móvil o apoyarse en una tableta. Su conclusión es clara: es un servicio que el sector «tiene que implementar», asumiendo que al principio es un coste, pero con recorrido. La tendencia, dice, es inevitable: todo el mundo tiene móvil, hace fotos y comparte; el homenaje también está cambiando de formato.