"Las fotos les sacan una sonrisa también entre lágrimas".
Montse Piqué — Coordinadora de protocolo, FuneCamp
Servicio público.
En Funermostra, la feria de Valencia, el podcast funerario de Vivo Recuerdo conversa con Montse Piqué, coordinadora de protocolo de FuneCamp, un servicio funerario público y supramunicipal integrado por cuatro ayuntamientos: Constantí, Salou, Vila-seca y Reus. La entidad presta un modelo integral que incluye tanatorio, cementerio y crematorio en Reus, además de la gestión de servicios en otros municipios del consorcio.
Piqué enmarca la evolución del sector desde un cambio evidente: del velatorio en casa a la necesidad de espacios preparados donde «no les falte absolutamente de nada». Para ella, el eje es claro: «lo primordial, lo más importante es la familia», porque el trabajo consiste en acompañar a quienes se quedan. Habla de una atención «exclusivamente para ellos», anticipando necesidades que, en pleno impacto emocional, la familia ni siquiera sabe expresar.
Cremación al alza.
Sobre el futuro, Piqué observa una tendencia sostenida: el destino final se desplaza hacia la incineración, acercándose a un escenario de equilibrio con la inhumación. Y, en paralelo, percibe familias más exigentes, no por pedir menos, sino por demandar más calidad, más cuidado y más recursos. En esa respuesta, dice, la innovación se convierte en una obligación cotidiana: incorporar lo que el mercado ofrece y lo que las familias empiezan a valorar.
En ese contexto sitúa la llegada de Vivo Recuerdo, implantado por ahora en el tanatorio de Reus. La reacción, explica, suele ser inmediata: «es una sorpresa agradable» al ver las pantallas antes de entrar a la sala. El pasillo se convierte en un espacio de encuentro, donde las imágenes —a veces divertidas, familiares, inesperadas— despiertan emoción. «Les saca una sonrisa también lágrimas», resume, porque el recuerdo se vuelve compartido y cercano.
Cementerio abierto.
Más allá del tanatorio, FuneCamp impulsa una relación cultural con el cementerio de Reus: conciertos gratuitos de música clásica en recuerdo de los fallecidos del último año y visitas guiadas, incluidas rutas nocturnas con teatro, velas y aforo limitado. Piqué insiste en la idea que vertebra todo: abrir puertas «desde el respeto absoluto», cuidar el espacio como algo de todos y ayudar a mirar el cementerio también como patrimonio e historia.
La reflexión final apunta a una misma dirección: servicio, acompañamiento y cultura pueden convivir. Cuando se cuida el detalle y se innova con sentido, el duelo no se gestiona «en serie», sino con humanidad.