"La muerte es democrática, nos pone a todos en el mismo sitio".
Silvia Plà — Facilitadora, Death Cafés
Un espacio seguro.
En Funermostra (Valencia), el podcast funerario de Vivo Recuerdo abre una conversación distinta con Silvia Plà, facilitadora de los Death Cafés como concepto internacional. Se trata de encuentros mensuales, de unas dos horas, en un entorno tranquilo, con café o té y algo de repostería, para hablar de la muerte con naturalidad.
La propuesta es clara: «hablar abiertamente de la muerte sin prejuicios, sin juicios». No hay charlas magistrales ni especialistas invitados, y el foco no está en convencer a nadie, sino en sostener un clima de respeto. La escucha activa se convierte en la regla de oro: nadie está obligado a participar y «puedes ir a escuchar» si eso es lo que necesitas.
Origen y reglas.
Plà explica que el origen moderno del formato se atribuye a John Underwood, inspirado en el trabajo del sociólogo Bernard Crettaz, y que su expansión ha sido orgánica: cada facilitador convoca por su red de contactos. Un punto esencial es su carácter «sin ánimo de lucro», y la ausencia de «orden del día»: se habla de lo que cada persona trae, desde creencias hasta vivencias recientes, procurando no convertirlo en debate.
La facilitación consiste en cuidar los tiempos, equilibrar turnos y reconducir cuando la conversación se va «a la cabeza». Plà insiste en que el objetivo es volver a lo íntimo: «lo que quiero saber es lo que sientes», porque la muerte activa duelos, pero también abre preguntas sobre la vida.
Aprendizajes humanos.
En cuatro años coordinando sesiones, recuerda encuentros especialmente delicados, como personas jóvenes con duelos recientes o una pérdida por suicidio, donde el grupo ofrece contención sin invadir. También reivindica el enfoque intergeneracional y la importancia de quitar tabú desde la infancia, desde la transparencia y el acompañamiento.
Al final, dice, ella sale con «humildad» y calma: un recordatorio de que, ante la muerte, el ego pesa menos y la escucha vale más. Un aprendizaje sencillo y profundo para un sector —y una sociedad— que necesita más espacios de palabra cuidada.