"No vendo cajas, vendo servicio y cuido cada detalle".
Fernando Alcón — Presidente, AESPROF
Vocación y oficio.
En la feria de Valencia, el podcast funerario de Vivo Recuerdo conversa con Fernando Alcón, presidente de AESPROF. Asociación Española de Profesionales de los Servicios Funerarios. y referente del sector, con una trayectoria que une empresa familiar, gestión y formación como tanatopractor. Su entrada al mundo funerario, cuenta, fue fruto de una decisión vital: compaginar urgencias, clínica y negocio familiar se volvió imposible, y en 1984 eligió la funeraria con una idea pragmática en mente: «si no iba bien, vuelvo a la enfermería».
Desde entonces, su mirada se ha construido sobre una premisa clara de servicio. «Yo no tengo ni exposición de arcas… yo no vendo cajas… yo vendo servicio», afirma, reivindicando la satisfacción que llega cuando una familia percibe el cuidado, la dignidad y la dedicación en un momento límite. En su relato, el oficio se sostiene en detalles: atención constante, acompañamiento, y gestos cotidianos —como ofrecer café gratuito— que, sumados, marcan la diferencia.
El sector cambia.
Alcón repasa la evolución del sector con imágenes que hoy parecen lejanas: «he llegado a enlutar habitaciones», recuerda, cuando el velatorio era en casa y se forraban paredes con tela negra para crear un ambiente fúnebre. Con la llegada de los tanatorios y la profesionalización, la experiencia se transformó, y él mismo impulsó hitos como el primer tanatorio de su provincia en 1995.
Mirando al futuro, cree que el sector tiende a servicios más sencillos y a la cremación, aunque expresa reservas ante ciertos usos de la inteligencia artificial. Cita ejemplos que le inquietan —«despedirte del difunto con inteligencia artificial… y te está contestando»— y lo resume con una idea contundente: «si se ha muerto, se ha muerto… hay que asumir el duelo».
Profesionalizar de verdad.
Como presidente de AESPROF. Asociación Española de Profesionales de los Servicios Funerarios., sitúa el foco en una meta: elevar la formación y la metodología del sector, incorporando incluso conocimientos de psicología para comprender la muerte y acompañar mejor. Su frase resume el reto de fondo: «o tienes un profesional y le pagas como profesional».
En su funeraria, la incorporación de Vivo Recuerdo llegó «por imagen», pero terminó convenciéndole por lo que vio en el primer servicio: familias frente a la pantalla compartiendo recuerdos, sonrisas y conversación. «Cambia el estado de ánimo… es otro mundo», asegura, describiendo servicios con cientos de fotografías. La reflexión final es sencilla: cuando la profesionalidad se une a herramientas que activan el recuerdo, el velatorio deja espacio a algo más humano: acompañar y honrar con cariño.