"De 1881 a hoy, un tanatorio que no dejó de adaptarse".
John Harris — Funeral Director, T. Cribb & Sons (UK)
Una historia larga.
En el pódcast funerario de Vivo Recuerdo, grabado en la feria Funermostra (Valencia), el director funerario John Harris revisa la trayectoria de T. Cribb & Sons (UK), una casa fundada en 1881 por su bisabuelo, Thomas Cribb, y ligada a la familia Harris desde la segunda generación.
Harris describe cómo, cuando empezó hace más de cincuenta años, el entorno era un Londres obrero, «muy tradicional» y con funerales «muy abundantes», llenos de flores, coches y un gasto que convertía la despedida en «una gran ocasión». Incluso recuerda que en una sola calle podía haber varias funerarias compitiendo por el mismo vecindario.
Cambio demográfico.
Con el tiempo, el mercado cambió por completo. Harris explica que su clientela «blanca inglesa» pasó a ser minoritaria, mientras crecía con fuerza la demanda de comunidades africanas y caribeñas. Ese giro les obligó a tomar decisiones estratégicas: abrir nuevas sedes, comprar otras funerarias y acompañar el desplazamiento de las familias hacia zonas más rurales.
El resultado es una expansión notable: hoy operan con múltiples oficinas en Londres y mantienen presencia internacional en África occidental, con una rama en Ghana y una nueva adquisición en Kenia. Aun así, subraya que la clave está en entender que cada generación se relaciona de forma distinta con el tanatorio y que el vínculo se construye, no se hereda.
Despedidas con sentido.
Harris reivindica la tradición, pero también la necesidad de actualizarla: «con un vehículo moderno necesitas un diseño moderno», dice, al hablar de carrozas y estética. Menciona, además, su singularidad en Reino Unido: mantener funerales con caballos y una logística propia que preserva un estilo ceremonial.
Su reflexión final es clara: «el funeral es para los vivos». Cree que la tendencia a la «incineración directa» puede abaratar, pero empobrece el proceso de duelo. Y cierra con una idea que resume toda la entrevista, atribuida a Gladstone: «puedes juzgar una sociedad por cómo trata a sus muertos».