"El producto final se lo llevan como un pedacito de esa persona".

María Vicioso — Directora de clientes y marca, Enalta

Cambio profundo.

En el stand de Vivo Recuerdo en Funermostra, la feria de Valencia, el podcast funerario entrevista a María Vicioso, directora de clientes y marca de Enalta. Vicioso explica que la compañía, tal y como hoy se conoce, es reciente: el rebranding tiene menos de dos años. Pero insiste en que no fue una operación estética. «No es solamente un cambio de identidad visual», recalca, sino un giro de fondo para unificar marcas y mensajes en un grupo que operaba con denominaciones distintas según el territorio.

El proceso, cuenta, fue largo e intenso, con cerca de dos años de trabajo. Desde el análisis del servicio hasta el detalle de cada color, mensaje o pieza publicitaria, todo se revisó «bajo un mismo propósito» y «con un mismo cariño», con la mirada puesta en lo que perciben las familias.

Propósito común.

Ese propósito, resume, es el núcleo de la nueva marca: «hacer de cada despedida una oportunidad para honrar la historia» de quienes se quieren. En su visión, cada vida merece ser reconocida y el servicio funerario debe estar a la altura de esa historia, con una cultura corporativa coherente en todos los centros.

Al hablar de la evolución del sector, Vicioso sitúa el foco en la experiencia completa del cliente. Describe una transformación que va desde la digitalización de trámites burocráticos hasta una despedida más personalizada en sala, con herramientas que facilitan acompañar y recordar. Su idea central es clara: «la experiencia del cliente es lo que cuenta».

Homenaje personalizado.

En ese camino encaja Vivo Recuerdo, que Enalta ha incorporado en algunos centros. Vicioso lo define como un valor añadido dentro de un momento «íntimo y resguardado», donde el homenaje adquiere forma propia. Habla de un «homenaje en movimiento» que permite materializar lo que la familia necesita expresar: una imagen, una música, una frase. «Es todo tan suyo», afirma, y ahí reside el sentido de la personalización.

La reflexión final conecta marca y servicio: el sector avanza cuando unifica procesos sin perder humanidad. Y cuando la tecnología se pone al servicio del recuerdo, la familia no solo se despide: se lleva «un pedacito» de la historia que ha honrado.